miércoles, 28 de octubre de 2009

Ensayo


Cuando el agua te tapa y y te inunda los pulmones, cuando la respiración cuesta tanto que parece que sólo exisitiera el monóxido de carbono y el oxígeno un deseo lejano, debemos cerrar los ojos, poner la mente en blanco a como de lugar y seguir a nuestro único guía real: el corazón.
Hay momentos en que la vida te juega malas pasadas...te muestra algo y luego te engaña...te saca, te quita, hay momentos en los que sentís que sólo das, das y das y la ronda nunca llega a vos. Hay momentos en que lo sueños, esos mundos tan abstractos como el alma (pero a la vez tan reales que nos aferramos a ellos como si fueran nuestra propia carne) tocan la maldita tierra de los humanos y caen como un zeppelin de plomo.
Hay días en que la niebla es tan espesa que no podemos ver lo que acontece alrededor, esa realidad contra la que tanto despotricamos(co) y que, al fin de cuentas, es lo que nos mantiene en la tierra donde nadie debería existir, que es la de los humanos, debemos cerrar los ojos, poner la mente en blanco a como de lugar y seguir nuestro único guía real: el corazón

Hoy, más que nunca, necesito un matiz...necesito estar en el medio y mirar los dos extremos...aprender y entender que la vida, esta que nos toca y no siempre elegimos, vale la pena cada segundo. Que vivir y morir por un sentimiento real es tan hermoso que por ese mismo sentimiento hay que arriesgarlo todo, aunque en ello se nos vaya esta vida hermosa que no elegimos siempre, pero que es un regalo divino y hay que aprovecharlo (entendiendo por divinidad esa materia energética que fluye dentro nuestro como una cascada interminable de sentimientos).
Cambiaré mil cosas, transformaré otras tantas, pero siempre con una misma meta: dar mi corazón, mi alma y mi vida cuando así lo crea necesario...y eso queridos míos, no es extremismo, es la energía que mueve al mundo: eso es el amor.
Aunque duela como el fuego que quema nuestro interior, es necesario se conciente de quien sos...APRENDE A SER QUIEN ERES*.


*Friedrich Nietzsche.


Alfredo Guzmán

No hay comentarios:

Publicar un comentario