martes, 15 de septiembre de 2009

ANOTADOR EN UN SUBTE

Tu presencia en el aire, en la calle... en las avenidas perdidas y los cuerpos divididos. La noche y su luna ausente. Las estrellas sin brillo. Las bocas secas por gritar mientras las manos en silencio esperan que alguien llegue y le dé vida a mis sentidos.
En los bosques caen árboles, pero no estamos ahí para creerlo. En las playas, el mar avanza y derriba los castillos que construímos amándonos.
Nadie sabe qué sucede, pero las cosas no ocurren como lo anticipamos. Vos estás allá y no existís por mí. Yo estoy en esta sombra, y todo discurso es la antesala de un silencio continuo. La historia camina, dice un hombre en el café. Yo la escribo. Entonces sucede que no todo muere, aún cuando los objetos y significados quedan sin vida.







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